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Por Michaela Cancela-Kieffer Fotos: José Jordán I 10/06/17 I

Mundo I

Olivos milenarios

— Coleccionistas pagan hasta 60,000 euros por ellos

 Los majestuosos árboles de gran altura proyectan sus sombras sobre la tierra ocre del Levante español. Son olivos milenarios, que hay que proteger de la codicia de comerciantes que los arrancan de la tierra para emprender un buen negocio.


   “Estás posiblemente delante del olivo más grande del mundo, de 10.2 metros de circunferencia”, dice con orgullo Amador Peset Celma, de 37 años, al señalar el inmenso árbol.

   Los diez metros de su circunferencia corresponden a más de mil años de historia, según la dendrometría, la ciencia de la medición de la edad de los árboles.


   Peset, hijo de agricultores, cuida 106 “monumentos” como éste. Limpia minuciosamente sus ramas y elimina las malas hierbas que absorben su savia hasta matarlos.


   El olivo “La Farga del Arión” tiene 1,702 años, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid. Fue plantado en el año 314, en la época del emperador romano Constantino.


   Concepción Muñoz, agrónoma de la Universidad de Córdoba, ha recorrido el país para catalogarlos. El olivo, dice, “está dentro de las especies más longevas, no se sabe realmente por qué. Tiene una capacidad de rebrote increíble, tiene muchas yemas latentes capaces de regenerar el árbol por completo”.

Obras de arte

A mediados de la primera década del presente siglo, centenares de olivos fueron arrancados para ser vendidos como objetos de decoración dentro y fuera de España.


   De hecho aún se encuentran en internet viveros extranjeros que ofrecen olivos vivos “centenarios, milenarios o majestuosos”.


“Compro uno o dos al año”, confirma Mark Macdonald propietario de Todd’s Botanics, del Reino Unido, aunque explica que solo adquiere árboles con terrones, por ética. 


  Los clientes son “personas con fuerte poder adquisitivo, para quienes la compra engloba un proyecto más importante”, explica el viverista Nicolás de Boigne. 


   El magnate francés del vino Bernard Magrez es uno de ellos. Los ha replantado en jardines de sus bodegas, incluido el conocido Château Pape Clément. Se trata de una decena de ejemplares de “entre 1,015 y 1,860 años de edad”, adquiridos en 2011. Algunos fueron vendidos por más de 60,000 euros. 


   Pero eso es como “coger una catedral y cambiarla de sitio” dice indignado César Javier Palacios, portavoz de la fundación medioambiental Félix Rodríguez de la Fuente.  


“Para mí no son árboles, sino esculturas [...], obras de arte”, señala con pasión Roamhy Machoïr-Heras, quien investigó durante siete meses la historia de estos ejemplares vegetales.


    Los municipios de Taula del Sènia han inventariado los más antiguos para protegerlos: unos 4,900 en total, conformando “la región del mundo con la más alta concentración de olivos milenarios”, aunque también los hay en Italia y Grecia, según María Teresa Adell.


     Así, desde 2006, la región de Valencia prohíbe arrancar árboles de más de seis metros de perímetro.


Un nuevo negocio

Para terminar de convencer a los agricultores, Taula del Sènia encontró un argumento económico: la producción de “aceite de oliva milenario”, procedente únicamente de estos árboles a fin de garantizar aroma y suavidad.


   El litro se vende localmente por unos 18 euros, y en China alcanza los 90. Se está negociando con compradores asiáticos, dispuestos a encargar mil botellas de 100 ml. para la industria cosmética

Galeria
El Chateau Pape Clement

El Chateau Pape Clement

Bernard Magrez

Bernard Magrez