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por Carlos Batista I 24/11/17 I

Mundo I

Un año después de la muerte de Fidel Castro, Cuba en una encrucijada

La Habana, Cuba.- Cuba conmemora discretamente el sábado el aniversario de la muerte de Fidel Castro, enfocada en un proceso electoral que implicará un cambio presidencial, en una coyuntura de retroceso económico, hostilidad de Estados Unidos, y estancamiento en sus reformas.


La voluntad del líder de la revolución cubana, hecha ley por el Parlamento, se ha cumplido: ninguna calle, plaza o edificio, lleva su nombre ni existen estatuas o monumentos suyos en Cuba, pero Fidel Castro (1926-2016) es recordado constantemente en los medios y en la realidad de la isla.


En La Habana y Santiago de Cuba, la ciudad del oriente de la isla donde están sepultadas las cenizas del "Comandante en Jefe", están previstas actividades, culturales y políticas, sin alterar la cotidianidad. 


Carteles de "Fidel entre nosotros" y "Yo soy Fidel" abundan en las calles de La Habana y en avisos televisivos, en la víspera del aniversario de su muerte a los 90 años.


Jóvenes cubanos harán la noche del sábado una vigilia en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana, mientras se espera que el presidente Raúl Castro se traslade a Santiago de Cuba.


"Fidel siempre presente y Fidel siempre latente, sobre todo que el hizo mucho por la educación cubana", dijo a la AFP Gladys García, 63 años, directora de una escuela primaria.


- Freno y retroceso -


En el año trascurrido desde su deceso, el 25 de noviembre de 2016, los cubanos vieron enfriarse varias de sus expectativas: las reformas de Raúl Castro "han terminado siendo demasiado graduales e irregulares", según un informe del economista cubano Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Colombia, enviado a la AFP.


En agosto fue congelada la entrega de licencias para el trabajo privado en una veintena de actividades y fueron eliminadas otras. 


Según el exdiplomático y académico Carlos Alzugaray, hay "retrasos" en tres metas trazadas: la descentralización estatal, mayor apertura al sector privado y la unificación monetaria, esta última largamente esperada.


En lo político, apunta, hay que superar aún "la vieja mentalidad" y actualizar el ordenamiento legal e institucional, "pues nadie podrá gobernar a Cuba como lo han hecho Fidel y Raúl".


Este frenazo fue más dramático por el deterioro de la economía: la meta oficial de crecimiento anual cifrada en 2% en diciembre, fue ajustada a 1% en julio. La Cepal la calcula recientemente en 0,5% y algunos economistas prevén incluso una cifra negativa, como el -0,9% de 2016.


Eso sin contar los daños que dejó el huracán Irma, aún sin cuantificar, que afectó en septiembre a casi toda la isla, sobre todo las viviendas.


Paralelamente, el presidente Donald Trump endureció el embargo contra Cuba, limitó más las visitas de estadounidenses y regresó al lenguaje de la Guerra Fría, "un retroceso" en la política de su antecesor Barack Obama, según Raúl.


- Nuevo presidente -


Un día después del aniversario de la muerte de Fidel, los cubanos votarán en los comicios municipales, un proceso que terminará en febrero con el primer relevo generacional en 60 años: un nuevo presidente sin el apellido Castro y que tampoco será una figura histórica de la revolución.


Todos los pronósticos coinciden que el actual primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años, ocupará la presidencia de Cuba, tras una lenta carrera política, pues recorrió paso a paso todos los escalones del poder.


Sin embargo, nada indica que Raúl Castro deje la jefatura del Partido Comunista (único), principal cargo político del país, al menos hasta su próximo Congreso en 2021.


"En ese escenario, en los próximos dos años, la agenda del gobierno y el estilo de operación probablemente no cambiarán mucho", estima Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, un centro de análisis de Washington.


Sin embargo, el académico cubano Arturo López-Levy, de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley, opina que ese relevo "ofrece oportunidades de cambios de política acorde a la visión de la nueva generación que irá ocupando los puestos cimeros".


Se trata del "cierre de una era política cubana", agrega, aunque tenga una hoja ruta hasta el 2030 aprobada por el Partido.


Raúl Castro dejará pendientes una imprescindible reforma constitucional y otra electoral. También nuevas leyes de empresa, prensa y cine.


"Es posible que estas medidas pendientes serán un lastre, pero también podrían proporcionar una nueva agenda al presidente", dice Shifter. "Puede llegar a ser la carta de presentación", coincide López-Levy.


Y aunque se prevé un "aterrizaje suave" para el nuevo equipo de Díaz-Canel, según López-Levy, la adopción de esas medidas pendientes puede provocar un choque "entre la nueva y la vieja mentalidad" en el poder, que puede ser "mas o menos agudo", opina Alzugaray.


La desesperanza reina entre cubanos en Miami en aniversario del deceso de Fidel


por Leila Macor 


Miami, Estados Unidos.- Hace un año, cuando murió Fidel Castro, miles de cubanos en Miami celebraron en las calles tres días y tres noches sin parar. Ahora, a tres meses de unas elecciones de las que desconfían, se acabó la fiesta y reina otra vez la desesperanza.


"Ya Fidel descansó, murió, pero queda el otro descarado de (su hermano) Raúl. Cuba está destruida. No hay comida, no hay ropa, no hay nada", dice a la AFP Rosa Piedra, una santera de más de 70 años que toma el fresco en la Pequeña Habana, el bastión del exilio cubano en Miami.


Con un pañuelo blanco en la cabeza y varios, pesados collares de cuentas, Rosa añade: "Mientras Raúl esté ahí en el poder, Cuba va a seguir destruida. Por lo que yo veo, yo no creo que haya elecciones de verdad".


Como siempre, rápidamente se forma una tertulia en esta plaza donde basta tocar una tecla para que los cubanos discutan de política y desarrollen teorías conspirativas. "Aunque se muera Raúl, ¡ese sistema sigue allí!", tercia uno. "¡Fidel ya estaba muerto hacía tiempo!", dice otro.


El ambiente es muy distinto al que atestiguaron estas calles el año pasado, luego de que el 25 de noviembre por la noche se corriera la voz de que Fidel Castro había muerto a sus 90 años.


Durante tres días seguidos, los cubanos salieron a la calle gritando "¡Cuba libre!" y "¡Libertad, libertad!". Eufóricos, se bañaron en champán, se tomaron selfis y videos, cantaron, bailaron, tocaron tambores y golpearon cacerolas. En el poder quedaba Raúl Castro, pero eso no detuvo la fiesta.


Poco después llegó el baño de realidad.


"Las cosas han continuado igual o peor porque la represión se ha recrudecido en contra de los opositores", dijo a la AFP Ramón Saúl Sánchez, presidente de la ONG de defensa de los derechos humanos Movimiento Democracia.


En un complejo sistema electoral que terminará el 24 de febrero, los cubanos elegirán a un nuevo presidente en sustitución de Raúl Castro, en el poder desde 2008.


Pero es un proceso sin sorpresas políticas, pues el mecanismo está previsto para preservar el sistema socialista instaurado en 1959.


"No hay ningún indicio de que el sucesor de Raúl Castro va a ser elegido libremente por la población", dijo Sánchez. "Los opositores que aspiraron a estas votaciones, que no son elecciones, ya fueron todos reprimidos".


El 13 de este mes, tres organizaciones opositoras cubanas que se habían propuesto nominar cerca de 550 candidatos independientes a concejales denunciaron haber fracasado en su propósito, citando detenciones temporales, procesamientos jurídicos, intimidaciones y otras "artimañas".


Para Sánchez, el pueblo cubano volvió a un agravado estado de desesperanza después de una euforia pasajera. "En los últimos tiempos se ha recrudecido el proceso de desintegración nacional. La esperanza de que algo cambie se ha esfumado, se ha diluido al ver que es más de lo mismo".


- De la apatía al optimismo -


Este año, el presidente estadounidense, Donald Trump, complació a sus votantes cubanoamericanos al desandar algunos elementos de la apertura hacia Cuba que había implementado su antecesor, Barack Obama.


Entre otras cosas, Trump ahora impide a sus ciudadanos que realicen transacciones comerciales con entidades estatales, sino sólo con el sector privado en la isla.


Para Marcell Felipe, presidente de Inspire America Foundation -que aboga por medidas más duras contra el gobierno cubano-, estas medidas dan lugar a cierto optimismo.


"En medio siglo en el poder, Fidel Castro convirtió a La Habana, que era una de las ciudades más atractivas, en una de las más pobres", dijo Felipe. "El legado de destrucción fue muy fuerte. Aún se sienten sus secuelas. Y con los cambios en la política internacional y por la caída económica de Venezuela, su impacto es magnificado".


La Venezuela chavista ha sido una gran aliada política y económica de Cuba, pero la debacle económica del país petrolero está dejando a la isla sin oxígeno.


"Recordamos que en Hungría, la muerte de Stalin, quien controlaba de lejos al país, no trajo un cambio inmediato. Esto tomó tres años", comentó el Marcell Felipe.


"El pueblo húngaro se rebeló y triunfó en 1956. El partido comunista en Hungría fue salvado por una invasión soviética, pero los Castro ya no tienen quien los salve: irán a la Historia, donde pertenecen".  


Según una encuesta reciente de SurveyUSA, 58% de los electores cubanoestadounidenses en Miami está a favor de las restricciones que impuso Trump sobre el gobierno comunista de Cuba.



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