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Por Ileana Menéndez Cámara/ Fotos: Tomás Cano I 10/06/17 I

País I

Lolita Ayala

En pocas palabras: alternando entre familia, periodismo, causas humanitarias y pro animal

 Reconocida y distinguida por sus méritos en periodismo y filantropía, de intachable trayectoria, Dolores Ayala Nieto en una entrevista para PenínsulaTres


 Muy querida, respetada y admirada Lolita, es un gusto poder estar aquí contigo y que nos dediques tu tiempo para contarnos “en pocas palabras”, algo de tu historia.

Es un placer que estén aquí. Muchas gracias por haber pensado en mí. Y sí, tendrá que ser en breves palabras, porque son muchos años que contar.


Remóntanos a tu época de joven estudiante, incluso de niña… ¿Con que soñabas? ¿A qué aspirabas? ¿Tenías idea de lo que querías ser?

Pretendía estudiar medicina. Mi pasión es la medicina. Vengo de una familia de doctores. Mi padre, mis tíos, mis primos, mi abuelo, ¡todos son médicos! Yo heredé la vocación, verdaderamente me fascina.   Así que en mis planes estaba estudiar medicina y de repente, la vida me llevó a la televisión, sin tener ninguna idea de ese tema.


¿Ya estabas estudiando medicina?
No. Te cuento rápidamente. Yo estudio college en Estados Unidos. Regreso a México y en ese entonces había que revalidar los estudios para entrar a la carrera. El trámite tardaba entre seis y siete meses. En eso estaba, cuando una amiga me propone ir a una entrevista al Canal 8:     –Están buscando una chica para un noticiero, –me dijo– ¡vamos! total sólo son seis meses y te sales.
   Fuimos. Era un sábado. Se trataba de un casting para chicas “periodistas-artistas”. ¡Yo jamás había visto una cámara de televisión!
   Había que improvisar una entrevista a un embajador, improvisar un noticiero… Y en ese entonces yo ni siquiera leía el periódico. –¿Qué voy a decir? –pensé.
     Me puse nerviosa, y a pesar de que salí de ahí deseando que no me escogieran, el lunes me llaman y me dicen:
      –Te escogimos a ti. Ven a ver al director de Notimex porque hoy en la noche sales al aire.  
     –¿Qué?– dije incrédula.
     Me presenté con el director:
      –Licenciado, yo no sé nada de televisión… nada de periodismo… –le dije.
     –No importa.
     –En seis meses me voy a la universidad…
    –No importa.
    –¡Pero no sé nada!– le repetí.
    –Te voy a poner un maestro –me dijo para concluir.
    Y me puso a un jefe de redacción de Notimex que era maestro de una escuela de periodismo para que estuviera conmigo dos meses.

¿Qué le gustó de ti? ¿Tu imagen?
Yo creo que sí… porque la verdad yo era una escuincla…
  Total que esa noche me ayudaron a escribir dos, tres notitas; las di al aire… y tan tranquila.

¿Se leía la noticia?
Sí. Se leía la noticia. No existía el teleprompter. Cuando tenías que leer mucho, nos escribían en rollos de papel y había un chico que le daba vueltas para que se pudiera ir leyendo.

   Al poco tiempo, la gente comenzó a decirme –¡Te vimos en la televisión!– y eso me ponía más nerviosa. Se usaba un micrófono Lavalier que te colgabas con una cuerda y que brincaba junto con mi corazón; poco a poco me fui controlando y los seis meses que iba a estar, se convirtieron en 45 años.
  Comenzaron a enviarme a hacer reportajes y entrevistas. Al poco tiempo empezó un noticiero muy importante, supuestamente para competir con el de Jacobo Zabludovsky y para el que se llevaron de Telesistema, por una buena suma, a Juan Ruiz-Healy. Yo era la figura femenina de ese noticiero.

¿Cómo llegas a Televisa?, ¿en qué momento te cambias?
En ese entonces no existía Televisa. Había dos empresas: Telesistema Mexicano y TIM (Televisión Independiente de México), que era el Canal 8. Se hacían tanta competencia que se estaban devorando, siendo los “ganones” reporteros y directivos que iban y venían por mucho dinero.
    A mí me llamó el licenciado Miguel Alemán:
    –Vente con nosotros– me dijo –deja el Canal 8 y te pagamos el triple de lo que estás ganando…
   Me ofreció el noticiero del medio día. Yo ganaba muy poquito porque era una novata y la verdad es que no estaba para decir “no” a un triple sueldo.
  Sin embargo le dije algo que tiempo más tarde para mí fue maravilloso y muy afortunado:
   –Licenciado  –respondí– a mí quien me abrió la puerta fue el Canal 8 y ahora me necesitan para ser la figura de un nuevo noticiero. Así que muchas gracias, pero no puedo darles la espalda.
    Se quedó perplejo.

 

¿Cuánto tiempo te quedas en Canal 8?

Dos años: 1971 y 1972. En el 72 salió ese nuevo noticiero.

    Tiempo después, Emilio Azcárraga Milmo, que era brillante, propuso unir las dos empresas. Así fundó Televisa en enero de 1973.

 Nos llevaron a Chapultepec donde estaba Telesistema. Nos dio la bienvenida Eduardo Andrade…

     ¡Y no tienes idea del recibimiento que me dieron! Tanto Jacobo Zabludovsky, como Miguel Alemán y Emilio Azcárraga Milmo, quien enfrente de todo el mundo contó la anécdota de mi respuesta y lealtad a Canal 8. ¡Fue maravilloso! Muchas figuras habían pasado por Canal 8 y no habían resistido venderse a Telesistema…  Chespirito era de Canal 8 y de ahí viene “El Chavo del 8”. 


¿Con qué comienzas?, ¿cómo fue tu inicio en Televisa?

He sido muy afortunada. Inicio con el escritor mexicano y sobresaliente periodista Luis Spota con un programa en el cual todas las noches, de lunes a viernes, hacíamos entrevistas a todo tipo de personajes. Esto duró aproximadamente un año, el 73.

  Por el mismo tiempo también yo aparecía junto a Paco Malgesto en un programa que fue muy importante y muy simpático: Adivina mi chamba.

    Comenzaba el año 74 cuando Emilio Azcárraga me llama y me dice:

    –Deja todo y te vas a partir del lunes con Jacobo Zabludovsky.

 

     Yo no sé si Jacobo le haya dicho a Emilio “¿Por qué me pones a esta chamaquita?”, pero a mí me recibió encantado y comenzamos a trabajar juntos.

   Con el segmento “Muchas noticias en pocas palabras”, yo tenía que buscar, escribir y redactar; así fue como empecé a sintetizar la noticia; había que preparar la película que se mandaba en carretes a revelar, luego en una moviola ibas viendo las imágenes con el editor y con él había un señor que cortaba con una navaja Gillette el pedazo que no querías y luego pegaba con cinta adhesiva lo que sí iba. Y así era con cada edición. 


¿Cómo transcurrió tu historia, tu tiempo y tu relación junto a Jacobo Zabludovsky?

Jacobo fue uno de los personajes más importantes en mi vida, por muchos motivos. Él fue mi maestro, mi gran maestro. Con él trabajaba todos los días, incluyendo sábados. Teníamos el programa 24 Horas, y había que hacer de todo. Él me enseñó a sintetizar, cuando algo no le gustaba, no te regañaba, tomaba la hojita: ¡y a la basura! –Vuélvelo a hacer– decía. Nunca tuve un problema con Jacobo. Estuvimos 25 años juntos, puerta con puerta su oficina y la mía. ¡Toda una época!

   Jacobo fue el maestro de casi todos los que hoy vemos en la radio: Pepe Cárdenas, Ricardo Rocha; todos, todos, somos alumnos de Jacobo. Él fue el gran maestro de periodismo del Siglo XX.

     Me decía “Ayalita”. Nos llevábamos muy bien. Jacobo fue también mi gran amigo. Le caí bien desde aquella anécdota de mi lealtad a Canal 8 y no se cansaba de mencionarla. Su esposa Sarita iba todas las noches y mientras nosotros trabajábamos, ella tejía. Creo que le hizo suéteres a todos sus hijos y a sus hermanos. Nos hicimos amigas y convivimos mucho.

 

¿Qué extrañas de esa época?

¡La época! Fue una época muy feliz. También fue cuando nació mi primer hijo. Todo era diferente, éramos una gran familia y con un ambiente “muy padre”. Hasta que falleció el señor Emilio Azcárraga Milmo y empezó otro equipo a manejar Televisa. Don Emilio tenía deudas que tuvo que enfrentar su hijo Emilio Azcárraga Jean y no fue fácil, pero salió adelante…


Durante el trayecto te han tocado muchos cambios, avances tecnológicos, la llegada del internet, cambios en el formato de noticias y más, ¿fue difícil irse adaptando?

Es difícil, yo nací con la televisión en blanco y negro. No fue fácil adaptarme a la tecnología, no fue fácil porque yo no nací con el chip con el que ahora vienen los jóvenes… Yo tuve que aprender… No se me olvida cuando pusieron computadoras en Noticieros Televisa, nos dieron clases y me tocó con Jacobo que estaba renuente: –Esto lo van a dejar de usar en seis meses – decía– ¡Y se quedaron para siempre!


    Había que abrirse y aprender, pero no es lo mismo hacerlo a los 60 años, que a los cinco.


¿Cuándo y cómo cambian las cosas para tener un programa como titular?

Quien estaba en ese entonces como vicepresidente del noticiero decía que las mujeres no teníamos credibilidad, que estábamos muy bien para ser las segundas o sustituir al titular en vacaciones. Jamás le dio una oportunidad a una mujer para ser la titular de un programa de noticiero. En el 87 que cambió la vicepresidencia, quedó Miguel Alemán Velasco, el mismo que me había hecho aquella propuesta para dejar Canal 8.

  –Te voy a dar tu noticiero, solo para ti, de una hora –me dijo.


   Y me dio mi noticiero, que por supuesto, todo el mundo pensaba que iba a durar seis meses… ¡y duró 30 años! Se transmitía a las 2:30 de la tarde.


El noticiero con Lolita Ayala, ¡tan memorable!, siempre con aquella rosa por delante… ¿Y ese tema de la rosa de dónde salió?

De Miguel Alemán. Él no me dijo que fuera una rosa.  –Pon algo que sea distintivo– me pidió.   Pensé que era una buena idea, y yo decidí que fuera una rosa. 


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Con el periodista Jacobo Zabludovski en la década del 80

Con el periodista Jacobo Zabludovski en la década del 80

Su distintivo en la pantalla fue una rosa que se llevaba con ella al cerrar el noticiero

Su distintivo en la pantalla fue una rosa que se llevaba con ella al cerrar el noticiero

¿Qué pasó  el día del terremoto?, ¿cómo marcó tu vida?

Afortunadamente pasó a las 7:19 am, prácticamente nadie había llegado a Televisa, salvo los del programa matutino de Guillermo Ochoa y Lourdes Guerrero. Los demás llegábamos más tarde.  Aún así murieron más de 100 compañeros en aquel edificio en Chapultepec. Ese edificio donde trabajábamos se hizo como un sándwich, se fue hasta abajo. Fue un momento de horror. Fue el día más triste, aciago y difícil. ¡Se cayó todo!

  Afortunadamente Jacobo traía teléfono en el coche, algo que entonces no existía, nadie traía, costaban carísimo. No recuerdo bien cómo fue, pero se nos mandó a decir que estuviéramos todos a las 12 del día en Televisa San Ángel, porque a esa hora íbamos a empezar a transmitir Jacobo y yo.

  El número oficial de víctimas fue bajísimo, sin embargo ese día murieron más de 50 mil personas, si no es que casi cien mil. Más de 400 escuelas se vinieron abajo y la mitad de los planteles ya tenía los niños dentro. Ese día comenzamos a transmitir Jacobo y yo a medio día desde San Ángel y terminamos a las 2 de la mañana del día siguiente. La transmisión más triste y dolorosa. Jacobo estaba muy sensible, y a cada momento a él o a mí se nos quebraba la voz y las lágrimas se nos salían. Eran pérdidas, muerte, dolor… muy triste; ha sido la peor transmisión de mi vida. La más dolorosa.


Te has caracterizado por dar las noticias muy ecuánime… ¿Qué tan difícil ha sido no alzar la voz ante la injusticia y el abuso?

Sí he hecho algunos comentarios, pero de ciertos temas, no de todos. Cuando se trata de temas humanos y de animales sí levanto la voz y hablo en contra de los abusos, violaciones y golpes a las mujeres, pero jamás me oirán hablar de política, nunca se queda bien con nadie y además no soy politóloga.


¿De ahí deriva que te inicies por causas altruistas, humanitarias y pro animal?

No, fíjate que yo vengo de una familia que desde muy niña me enseñó a ayudar al pobre.


   Mi papá era médico y daba consultas gratuitas en pueblos cercanos. Mi mamá aprovechaba para llevar juguetes, ropa y alimentos. Tengo recuerdos de ir desde pequeña agarradita de la mano de mi mamá a repartir a la gente lo que llevábamos. Siempre me ha interesado y me rompe el corazón el dolor humano y el animal. Hay noticias que no puedo ver por el dolor que me provocan. Desde niña, con un grupo de amigas, visitábamos a los cieguitos y a los viejitos.   O sea, yo hice labor social toda mi vida. Cuando viene el temblor, junté a mis amigas e hicimos un libro: Personalidades en la cocina. Nos dieron recetas artistas como Cantinflas, Mauricio Garcés y muchos más. Un libro único… para ayudar.

 A partir de ahí nos constituimos como una institución de asistencia privada. El primer programa de la agrupación fue construir casitas para quienes perdieron todo por el temblor, y como la Cruz Roja estaba donando materiales de construcción, nos movimos y obtuvimos material para construir 250 casitas que dimos con todo y escrituras, para 250 familias.

  Ese fue nuestro primer proyecto de Sólo por Ayudar que se originó en noviembre del 85, un mes después del temblor. Estamos por cumplir 32 años.


¿Sólo por Ayudar se ha diversificado con el renglón Comité Pro-Animal?

No. Lo animal es totalmente diferente. No hemos querido mezclar lo humano con lo animal. Para empezar, porque lo humano es más importante y encuentras más respuesta al solicitar ayuda. Hemos podido crecer y poner más programas de salud. Y hemos tenido el privilegio de poder salvar vidas y ayudar.

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¿Qué causas tiene Sólo por Ayudar?

Son 11, empezamos con vivienda:


Casa hogar

Primero hicimos las 250 casas, luego pusimos una casa hogar para 200 chicos de la calle que inauguramos en 1991, hace 26 años, y que todavía existe en Iztapalapa. La construimos gracias a un terreno donado por lo que antes era el Departamento del Distrito Federal. Conseguimos el dinero e hicimos la casa hogar. En Sólo por Ayudar no manejamos a los niños porque no somos expertos para el manejo psicológico y sociológico que se requiere, tenemos un acuerdo con Ministerios de Amor y ellos se encargan. Nosotros conseguimos los medios, la casa, los alimentos, etc.


Banco de alimentos

Después pusimos el Banco de Alimentos en la Central de Abastos que comenzó a funcionar en marzo de 1994. Allí recolectamos y le damos alimento a miles de personas de zonas marginadas así como a instituciones de viejitos, cieguitos y niños. 


   Fuimos el segundo banco de alimentos en el país. Ahora es más difícil recaudar porque los hay por montones.   Sin embargo, podría comer la humanidad completa con lo que se tira de alimentos en el mundo. 

      Lo que podemos y sabemos hacer, lo recaudamos, canalizamos y vigilamos. Hemos podido crecer muchísimo con este sistema e ir agregando programas a Sólo por Ayudar.


Eres una figura respetada y querida, eso también ayuda…

Pues yo creo que sí, y creo que por algo y para algo estoy en este mundo. La vida me ha presentado las oportunidades, y mi mérito ha sido saber aprovecharlas.

   Muchos no saben lo que significa el privilegio de poder ayudar, no lo conocen, pero te hace feliz, te produce endorfinas a montones, la hormona del bienestar. 


Banco de medicamentos

Luego abrimos un banco de medicamentos en alianza con la orden de la Cruz de Malta. Ellos tienen dispensarios y voluntarios en todo el país y así mandamos medicamentos a esas zonas tan miserables que son las más pobres.


Leucemia mieloide crónica

Se nos presentó la oportunidad para curar a enfermos de leucemia mieloide crónica. ¿Cómo decir que no?

    El medicamento cuesta más de treinta mil pesos y dura un mes. Logramos que Laboratorios Novartis mediante un programa que tienen, nos donen el medicamento para cuanto enfermo de leucemia mieloide crónica encontremos en el país. Tuvimos que conseguir un médico hematólogo oncólogo para encargarse de los enfermos e hicimos equipo.


¿Cuántas personas trabajan en Sólo por Ayudar?

Empecé con un grupo de amigas y juntas hicimos los primeros programas; luego entró mi hermano –que ya falleció– muy ilusionado con el proyecto. Tenía una mente muy administrativa y nos ayudó a crecer ordenadamente, nos encaminó; luego llegó un sobrino mío, el doctor Rafael Tinajero Ayala con quien hemos trabajado maravillosamente bien y hemos crecido aumentando más programas: 


Programa de salud

Empezamos uno de salud, para todas las personas sin seguridad social que necesitan desde válvulas de corazón, prótesis, medicamentos y tratamientos, que son los más caros. El año pasado este programa maravilloso salvó a 4,000 personas.


Cáncer de mama: detección oportuna

Después, atendimos el cáncer de mama… porque yo lo padecí, y estando en el hospital pensé:  –¿Qué hacen los pobres que no tienen cómo pagar?– Hace 22 años no existía el Seguro Popular como ahora.


Insuficiencia renal crónica

También comenzamos con trasplantes de riñón. Hemos hecho 600 trasplantes de riñón y hemos salvado 600 personas con insuficiencia renal crónica. Y esto, que lo escuche todo el mundo, porque lo que queremos, es trasplantar a más personas, pero desafortunadamente no hemos podido cambiar en México la legislación respecto a los trasplantes – que es arcaica– porque aún portando una tarjeta de donador, la última palabra la tiene el familiar. La voluntad del fallecido no cuenta.

   En México, el 80 por ciento de los trasplantes de riñón se hace de donador vivo, y el 20 por ciento de cadavérico. En España por ejemplo, sucede exactamente al revés.

    Por eso es increíble y maravilloso haber logrado 600 trasplantes de donantes vivos.


Desastres naturales

También estamos para ayudar en desastres naturales, inundaciones, temblores. Cuando hace mucho frío, apoyamos con agua, cobijas y ropa.


Pro Ciegos

Abrimos también un programa para ciegos. Surgió porque un día me encontré un viejito ciego por catarata, en Michoacán… Ahora hacemos cientos de operaciones de cataratas.


   Tenemos un consultorio de médicos jóvenes muy capaces en la calle de Mérida de la Ciudad de México, que cobran el 10 por ciento de lo que costaría con un oftalmólogo renombrado y ponen una lente de muy buena marca. Yo me acabo de operar de una catarata ahí. Aunque Pro Ciegos no es sólo para cataratas, también para glaucoma, prótesis de ojos, etc.


Cáncer de pulmón
Y por último, agregamos hace dos años, el programa Cáncer de pulmón por humo de leña, que le da a la gente más miserable.
     El 33 por ciento del cáncer de pulmón en México no es por cigarro, es por humo de leña, por el anafre que usa el indígena para calentarse envenenándole los pulmones.
      El Ejército nos ha apoyado con estufas ecológicas que repartimos junto con otros donativos de estufas. Para el tratamiento en el Instituto Nacional de Cancerología hay que apoyarlos con su pasaje, albergue y comida porque son tan pobres, que no pueden venir por un frasco de medicina que cuesta $60,000 pesos para un mes. Eso afortunadamente se consiguió gracias a un donativo muy importante que hizo la Cámara de Diputados para el Instituto de Cancerología y específicamente etiquetado para enfermos de cáncer de pulmón por humo de leña. Y bueno, esto lo comento con mucho gusto, orgullo y agradecimiento. 
 Todo esto que hacemos, me llena de felicidad.

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¿Cómo has alternado tu trabajo periodístico, con tu labor altruista y la familia?
Pues mira, tengo dos hijos. Por supuesto que mi hijo mayor “vivió” en Televisa.
Me lo llevaba todo el día y ahí lo amamanté… Mi hija nació cuando él tenía 7 años, entonces a ella le tocó “vivir” en Televisa.
     Cuando eran chiquitos estaba mucho tiempo con ellos, y ya de adolescentes empezaron a no querer estar conmigo.
  Ahora mis dos hijos no viven en México pero me vienen a visitar periódicamente. Aquí vive una sobrina de Mérida que está estudiando Medicina, Lolita Alsina Ayala.
   Sólo por Ayudar es como un paragüas que organiza y mantiene todos los programas. Y afortunadamente, siempre he podido dedicarme y organizarme con todo.

¿Y los premios y reconocimientos?
¡Maravillosos! Muchos, muchísimos. Estoy más que agradecida con todos los que han pensado en mí para darme un reconocimiento. Es muy bonito, te anima, te halaga y te compromete.

Cuéntame de dónde nace tu amor por los animales.
Nací con un bóxer junto a mi cama. Siempre he tenido perros bóxer. Mi papá los adoraba.  
   Cuando conoces el ser de un perro, no puedes dejar de admirarlo. Me enamoré de los perros desde chiquita y ya más grande me di cuenta de lo que sufrían en nuestro país.
 
 Trabajé con mujeres, con fundaciones y asociaciones que han luchado toda su vida por los animales… Pero en 1991 nos juntamos un grupo de periodistas donde estaba Rita Ganem y Virginia Sendel; éramos como 10; y Rafa, que es médico veterinario, fundador, y ahora presidente del Comité Pro-Animal.

  Al principio había presupuesto, nos prestaron camioncitos para hacer quirófanos ambulantes, y crecimos… Pero vino la crisis, nos cancelan todo y prácticamente nos dejan sin nada… y créeme, lo más difícil, ha sido mantener Comité Pro-Animal, porque para los animalitos nadie quiere dar dinero, hay muy pocas personas que dan, y dan muy poco.

¿Cómo funciona el Comité Pro-Animal?
Tenemos tres causas principales:
  Esterilización es la número uno. No queremos que nazcan tantos perros. Hacemos promoción en escuelas, con chicos, grandes y mayores para concientizar sobre el tema.

  Mira, –acércate Rafa– dice Lolita invitándolo.
  Él es el presidente de Comité Pro-Animal, doctor Rafael Tinajero Ayala, médico veterinario zootecnista y director general de Sólo por Ayudar.

Mucho gusto y muchas felicidades por esta labor –lo saludo.
–Mucho gusto, igualmente, –se introduce Rafael y continúa– un comentario sobre lo que Lolita te decía… 

Desafortunadamente en México el problema del perro callejero es muy fuerte en un país con sobrepoblación canina y es que, de una pareja de perros que se cruza durante seis años de forma indiscriminada y las crías de sus crías, –hablando de un perro criollo que puede tener de 6 hasta 10 cachorros– se llega en un esquema piramidal a un crecimiento exponencial de 67 mil ejemplares.
     De ahí la importancia del control con programas de esterilización.

   También hay un problema de salud pública muy grave en México: sigue existiendo rabia en perros. Una vergüenza para nuestro país.
  Quien maltrata a los animales, también maltrata a las personas. Una cuestión social muy importante es la tenencia responsable del animal. Nosotros hacemos campañas para que los niños aprendan a respetar un animal, y con ello también aprenden a respetar su núcleo familiar.
  Háblale de los dos objetivos que tenemos… –interviene Lolita.

   El socorrismo –continúa Rafael– para perros atropellados en calles y carreteras. Tenemos una camioneta del Comité Pro-Animal que acude a rescatar animales en mal estado, y cuando no se pueden rehabilitar se les proporciona un sacrificio humanitario para que no sufran.
   El perro sufre mucho en la calle, además de ser un factor para diseminar enfermedades.

   Comité Pro-Animal, –prosigue– vigila que el sacrificio humanitario que realizan los centros de control canino sea adecuado. Nuestro gran temor es que no siempre tengan anestésicos para que el sacrificio se realice por sobredosis de anestesia y en cambio se usen otros métodos arcaicos terribles.
    Nosotros no podemos darnos abasto en todo el país, se necesita apoyo y voluntarios que amen a los animales para vigilar y reportar las anomalías.

Le agradezco a Rafael y me dirijo a Lolita de nuevo: –¿Qué te falta por hacer?
Quiero volver a trabajar. Leí en un libro que “en el momento que dejamos de ser activos, comenzamos a vivir un declive, a envejecer”…
  Yo quiero seguir trabajando. Todavía no decido dónde, pero volveré; no con un noticiero, porque ya fueron 45 años todos los santos días y quiero ver a mis nietos crecer y quiero viajar… Quiero tener la oportunidad de dejar un programa grabado o cápsulas… Estoy en eso…

Nos dará mucho gusto verte de nuevo en la televisión.
Muchas gracias.

Lolita, ¿qué te hace sonreír?
Siempre estoy sonriendo, me gusta sonreír. La vida es un espejo y si le sonríes, te va a devolver la sonrisa.

Bueno, muchas gracias…
No, al contrario, es un placer para mí que hayas venido y esta es tu casa… Y lo último que quiero decir… –y mira directo a la cámara.
  –Si tú, que estás viendo esta entrevista, encuentras en Sólo por Ayudar algo que podamos hacer por ti; llámanos, para eso estamos, para ayudar.
    –Quiero que la gente sepa –recalca.

Y lo van a saber, al menos en lo que a nuestra audiencia toca, lo van a saber.

     Se despide y me mira de nuevo con esos ojos azules que alumbran y asisten… en Sólo por Ayudar.

    Ha sido un placer. Muchas gracias Lolita.


 Para ayudar y donar en todos los programas de Sólo por Ayudar llame al número gratuito para todo el país 01 800 400 14 14
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Rafael Tinajero Ayala con Lolita, Dody y Rita

Rafael Tinajero Ayala con Lolita, Dody y Rita


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