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Por Yemeli Ortega / Fotos: Yuri Cortez I 15/11/17 I

País I

Nopal de México

— El cactus sagrado, de manjar a generador eléctrico

En los códices que relatan la mitología azteca y en elaborados platillos, el nopal, ese espinoso cactus en forma de raqueta, es uno de los grandes protagonistas de la cultura mexicana y ahora se perfila como generador de energía eléctrica.


    Un proyecto piloto que incluye un biodigestor que transforma sus residuos en energía empezó a funcionaren mayo en un gran mercado de nopal en Milpa Alta, una zona del sur de Ciudad de México que se demarca de la ajetreada mancha urbana con sus más de 12,000 hectáreas forestales y 2,800 hectáreas dedicadas a la siembra del cactus.


    Milpa Alta es uno de los mayores productores de nopal en México con 200,000 toneladas anuales, de las más de 812,000 que produce el país.


    Aprovechar los residuos de esta producción para generar energía limpia “es un proyecto importante viendo la gran problemática que tiene la Ciudad de México” en cuanto a contaminación del aire y tratamiento de sus 13,000 toneladas diarias de residuos, comenta Horacio Chavira, subdirector de desarrollo rural de la delegación de Milpa Alta.


    México fue el primer país en desarrollo que presentó voluntariamente a la ONU su plan de reducción de gases de efecto invernadero, con la promesa de reducirlos en 25 por ciento para 2030 y hasta 50 por ciento para 2050.

    

    Pero por ahora, solo el 15.4 por ciento de la energía que produce México proviene de fuentes renovables, y de este rubro, solo el 0.11 por ciento corresponde al biogás, según cifras oficiales.

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De la mesa a los focos

Este cactus color verde encendido, cuyo interior es una pulpa babosa, es la base de numerosos manjares en la vasta gastronomía mexicana: sopas, ensaladas, asados, mermeladas y hasta golosinas. Y también se usa para medicinas contra la hipertensión y problemas intestinales, champú contra la caída del cabello, geles cutáneos y jugos dietéticos.

    Pero antes de ser consumido, el nopal debe ser despojado de su cáscara más gruesa y sus afiladas púas.

    Así, entre canastos y cubetas donde se apilan las espinosas raquetas, el bullicioso bazar de Milpa Alta empieza su actividad cada madrugada con cientos de personas limpiando, picando y empacando la verdura, generando diariamente hasta 10 toneladas de residuos orgánicos.


   En el biodigestor, un gran cilindro color plata rodeado de una imbricada red de tuberías, estos residuos se trituran y mezclan con “un inóculo de varias bacterias” y tras una digestión anaerobia a 55°C, “sale un lodo que podemos usar como un mejorador de suelos y el biogás”, que se convierte en energía eléctrica, explica Jesús Zumaya, operador de la planta.


    Cuando el biodigestor alcance su nivel de estabilización, hacia noviembre próximo, se espera que diariamente procese entre tres y cinco toneladas de residuos, produzca poco más de una tonelada de mejorador de suelo y genere 170 m3 de biogás, que se transformará en 175 kilowatts hora (suficiente para encender 9,600 focos ahorradores).


“Símbolo de identidad”

De las casi 200 especies de nopales que existen, 101 viven en México y más de 60 son endémicas.


     “El nopal es tan mexicano que es un símbolo de identidad, y es una planta que en términos culinarios y científicos da para mucho”, subraya Chavira, al celebrar que el gobierno capitalino haya financiado casi la totalidad de los 840,000 dólares que costó el proyecto con el biodigestor.


    “La visión a futuro es que esta clase de proyectos se repliquen” en los más de 300 mercados de abasto popular de la capital para hacerlos autosuficientes en energía, dice Bernardino Rosas, director de desarrollo científico de la secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de Ciudad de México.

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