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Peninsula 3
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Por Vladimir Abba B. I 01/09/17 I

Península I

Ceiba sagrada

— El cosmos, el presente y el mundo subterráneo en el árbol místico maya

    El equivalente maya de los infiernos y los laberintos del purgatorio que describe Dante en La Divina Comedia se puede ver en el Museo de la Cultura Maya en Chetumal. En ningún otro lugar se explica mejor la cosmogonía de los antiguos mesoamericanos.

    El mapa de todo lo que existe para los mayas es un eje vertical: el tronco de la ceiba, sus raíces y sus ramas; es decir, tres partes.

    El plano subterráneo donde crecen las raíces del árbol Ya’ax’che es habitado por el monstruo del inframundo, que semeja un mono sonriente y barbado, terrible, de ojos grandes pero ciegos. Es el terreno donde brota el agua sagrada del cenote; el sitio de la oscuridad, donde también nace la vida, donde brota la semilla.


    El segundo plano, en medio, es el tronco espinoso de la Ceiba pentandra, a la sombra de las ramas que abrazan las esperanzas humanas terrenas.

    El tercer nivel de la planta es el follaje que sostiene el firmamento. En la parte más alta de la ceiba se posa el dios supremo Itzamnaaj en dos de sus advocaciones: como ave o bien con dos cabezas serpentinas.


   Según los libros sagrados mayas Chilam Balam y el Popol Vuh, los cuatro bacabes, dioses sostenedores del cielo, uno en cada esquina del mundo, levantaron la tierra que se había hundido al desplomarse el firmamento y sembraron una ceiba al centro que ayuda a sostenerlo: la planta es el axis mundi del universo maya y también el camino que conduce al cielo, asegura la publicación especializada Arqueología Mexicana (88).

   

    En la interpretación maya, las ramas de la ceiba forman una cruz y al tope se encuentra posada el ave, vigía de los dioses menores.

   Las ramas de la ceiba sostienen el plano celeste superior. Más alto todavía, aún sobre la copa de la ceiba, viajando por la lejana bóveda celeste, está la serpiente luminosa que cruza el espacio, precisamente la misma que los romanos vieron como un camino de leche –Vía láctea– y a su vez proviene del mito griego en que la amorosa Hera amamantaba al fuerte Heracles. 

                                                    Los planos del mundo maya



Parte superior:
El mundo estelar  

La serpiente luminosa representa toda la extensión de la galaxia Vía Láctea Las ramas de la ceiba sostienen la bóveda celeste   Sobre el follaje vigila el dios supremo Itzamnaaj en forma de ave enmascarada 


Parte media:
El plano terreno

El tronco de la ceiba y los cuatro puntos cardinales (N, S, E, O)  A los puntos cardinales se agregan el supra e inframundo. El tronco marca donde se ubica el plano terrenal, el “aquí”, el “ahora”.


Parte subterránea
El inframundo
Donde viven los muertos, el inframundo, cuyo anfitrión es Xibalbá, el monstruo barbado de grandes ojos y dientes
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El astronauta y la cruz


Un monolito famoso describe la importancia de la ceiba como mapa místico. Está en el sitio arqueológico de Palenque, en Chiapas. Esculpido exquisitamente sobre la lápida de la tumba del rey K ́inich janaab’ Pakal I, mejor conocido como Pakal “El Grande” (615 a 683 d.C.), describe el renacimiento de este personaje a partir de este mismo árbol sagrado que emerge de su vientre.


     La lápida y tumba fueron descubiertas por accidente en 1952, por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, y esa exquisita manufactura ocasionó el delirio del escritor suizo Erich von Däniken quien a finales de los años 60 creyó ver emisarios alienígenas esculpidos en este monolito de piedra palencana y se dedicó a escribir decenas de libros al respecto.


     En los glifos de esa losa de 20 toneladas, el suizo asegura ver un astronauta manipulando controles de su cohete y apretando un acelerador con el pie. Lo que Von Däniken tomaba por llamas del despegue del supuesto artefacto interestelar, los mayas interpretaban como las barbas-raíces del terrorífico señor del inframundo.


     Durante la proyección de la cinta mexicana de animación Arqueoastronomía Maya en Cancún, la arqueóloga Lilia Lucía Lizama Aranda sostiene que además de las cuatro direcciones cardinales ordinarias (norte, sur, este y oeste) la cosmogonía maya agrega tres. En total son siete puntos sagrados al integrar el supra e infra mundo, que son el cielo y el mundo subterráneo.


     El último punto es el centro, o el tronco mismo del Ya’ax’che, el “aquí”, el punto del observador y su “ahora”.  La sacralidad de este árbol permanece. Inclusive los españoles lo previeron, sembraron una ceiba en patios de iglesias coloniales de la zona maya, y así su existencia, por lo visto, asegura un canal de comunicación entre los asuntos terrenos y los divinos.

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El detalle de la tapa de la timba del rey Pakal en Palenque, muestra un árbol de ceiba y el mismo rey que asciende y renace. El asiento es el mismo r

El detalle de la tapa de la timba del rey Pakal en Palenque, muestra un árbol de ceiba y el mismo rey que asciende y renace. El asiento es el mismo r

Réplica de la laja de la tumba de Pakal “El Grande” que relata su renacimiento (arriba).   El detalle permite observar al rey  sentado en la base

Réplica de la laja de la tumba de Pakal “El Grande” que relata su renacimiento (arriba). El detalle permite observar al rey sentado en la base

Un fraude astronómico


Nadie ha sembrado más dudas respecto al significado iconográfico de los hallazgos arqueológicos mayas y en especial sobre la ceiba, que el escritor suizo Erich von Däniken (1936). Desde su primer trabajo, Recuerdos del futuro (1968) propuso la teoría que tanto mayas como asirios, incas, egipcios y en general civilizaciones antiguas, fueron educados por extraterrestres ancestrales.


     El escritor especula específicamente sobre los jeroglíficos de la tumba del rey Pakal en El regreso de los dioses creyendo ver naves donde viajan seres intergalácticos.

     Aunque Däniken ha publicado una veintena de best sellers sobre misterios históricos, sus antecedentes no lo recomiendan. En 1968, poco después de su primera publicación, fue arrestado por fraude, falsificación de documentos de hoteles y dar apócrifas referencias de crédito para obtener 130,000 dólares. En 1970, por otro caso similar, debió ser arrestado y condenado a varios años de prisión, según sus biógrafos.


       Los estudios de Von Däniken son considerados pseudociencia o pseudohistoria por la comunidad arqueológica, pues presenta los vestigios en piedra como misterios atribuibles a visitantes extraterrestres sin ofrecer pruebas de ningún tipo. Su último trabajo fue publicado en 2015. 

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Flor y hoja de Ceiba pentandra

Flor y hoja de Ceiba pentandra

Erich Von Däniken

Erich Von Däniken