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Por José Cortazar Navarrete I 17/01/18 I

Península I

En Campeche

Primer Museo de Arqueología Subacuática en América

 La ciudad de Campeche cuenta ya con el primer Museo de Arqueología Subacuática, único en su tipo en Latinoamérica. 


   El reducto fortificado de San José El Alto, construcción del siglo XVIII, es el espacio que alberga un total de 426 piezas y materiales que permanecieron por más de tres décadas en estudio y ahora estarán en exposición permanente.


    El espacio museístico consta de 600 metros cuadrados para que los visitantes puedan conocer un dilatado viaje en el tiempo. Materiales y piezas extraídas de las profundidades del mar y las aguas continentales de México son presentadas como parte de los  vestigios de nuestro pasado, tesoros que son materia de estudio dado el conocimiento que brindan sobre las sociedades de otras épocas. 


   La Secretaría de Cultura de Campeche, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Gobierno del Estado unieron esfuerzos para que en sólo seis meses, el Museo de Barcos y Armas diera paso a este nuevo recinto. 


  Bajo la curaduría de la arqueóloga Helena Barba Meinecke, especialista de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, en 600 metros cuadrados de recorrido y con el uso de proyecciones e interactivos hápticos, los visitantes conocerán más de 10 mil años atrás en el Pleistoceno hasta nuestros días, “sumergiéndose” de manera virtual en estos mundos para descubrir la apasionante tarea del arqueólogo subacuático.



  Esmeraldas recuperadas

En esta travesía, el público se encontrará principalmente con piezas prehispánicas, varias de más de mil 800 años de antigüedad, así como objetos coloniales, incluida una colección de esmeraldas descubiertas recientemente en un naufragio ubicado en el arrecife Alacranes, considerado el más importante pecio fuera de Colombia.

 

    Roberto Junco, subdirector de Arqueología Subacuática del INAH y quien coordinó la exploración en campo de ese contexto, destaca que es la primera ocasión en que arqueólogos subacuáticos han registrado y recuperado un cargamento de esta naturaleza. La localización del mismo se dio en 2015 cuando se llevaron a cabo tambien las tareas para su rescate.


     La primera sala —de las seis que integra la propuesta museográfica— es una introducción a los contextos que comprende la arqueología subacuática: ríos, lagos, lagunas, manantiales, cenotes y cuevas inundadas, donde quedaron encapsulados testimonios de otros tiempos que sólo deben ser registrados y en algunos casos recuperados por expertos.


Descubriendo a “Naia”

La siguiente sección hace referencia a los restos de megafauna descubiertos en cuevas inundadas de la península de Yucatán. En una de ellas, nombrada Hoyo Negro, a más de 40 metros de profundidad se descubrió el esqueleto casi completo de “Naia”, una adolescente que debió caer en su interior hace más de 12 mil años.  Allí el público se encontrará frente a frente con la americana más antigua hallada hasta el momento.


     Sin duda, éste será uno de los espacios más atractivos para los visitantes, pues se trata de una “sala de inmersión” que permite una simulación realista de cómo la combinación de alta precipitación pluvial, temperatura, cubierta vegetal y una mezcla de agua dulce y salada depositada en el interior de la planicie kárstica (macizo rocoso) dio lugar a la formación de cenotes y sistemas de cuevas de la península de Yucatán, donde pueden encontrarse materiales prehistóricos, prehispánicos y coloniales.


Ofrendas mayas

En la Sala tres, dedicada a la época prehispánica, se exhiben piezas que fueron depositadas por los mayas dentro de cenotes, por ejemplo una vasija chocolatera extraída del cenote San Manuel, y otras recuperadas en ambientes costeros, como es la Isla de Jaina, en el estado de Campeche. Los interactivos hápticos son una herramienta para “adentrarse” en el modo en que fueron recuperados. 


Naufragios novohispanos

En la Sala cuatro, destinada al siglo XVI, se ambienta la forma en que yacen piezas de ese período en el lecho marino, y exhibe algunas que son todo un emblema para los campechanos como el cañón denominado media culebrina, el más antiguo de su tipo  localizado en el hemisferio occidental (data de 1552) y la caña de timón o del “perro galgo”, como se le conoce por tratarse de una talla en madera de ébano con esa figura, que se encontró a fines del siglo XIX en un afluente del río Palizada.


    La Sala cinco reúne el devenir de los siglos XVII y XVIII, período en el que el trasiego intercontinental dio varias de sus presas al océano Atlántico, de ahí que está dedicada en buena medida a mostrar parte del rico cargamento de joyas, principalmente esmeraldas, con que iba cargada una embarcación que naufragó en el conjunto de pequeñas islas localizadas en el Golfo de México, conocidas como arrecife Alacranes. De momento, el naufragio se ha denominado “Ancla Macuca”, por la cantidad de monedas ‘macuquinas’ que contenía, y hasta la fecha continúa la investigación del mismo. 


   Debido a la importancia de esta colección de piezas, la mayoría elaboradas en oro, se resguarda en vitrinas de alta tecnología y se dispusieron 24 cámaras de vigilancia en el espacio de exhibición.


     El museo pone énfasis en la protección del patrimonio sumergido, pues su principal amenaza son los buscadores de tesoros quienes sólo desean lucrar con los cargamentos. Es responsabilidad de todos mantener el equilibrio natural de estos sitios. 

Galeria
Dragón con once esmeraldas y cinco diamantes, procedente del pecio Ancla, arrecife Alacranes. Siglo XVIII

Dragón con once esmeraldas y cinco diamantes, procedente del pecio Ancla, arrecife Alacranes. Siglo XVIII

Anillo con elementos circulares y decoración de flores, pecho Ancla, arrecife Alacranes. Siglo XVIII

Anillo con elementos circulares y decoración de flores, pecho Ancla, arrecife Alacranes. Siglo XVIII

Jarra vertedera, cenote San Manuel, Tizimín, Yucatán

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