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Peninsula 3
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Por Manuel González* I 17/01/18 I

Península I Quintana Roo

Respeto político en Q. Roo

 Desde que tomó posesión de su cargo, el reto de Carlos Joaquín González, actual gobernador de Quintana Roo, fue estabilizar económicamente a un estado que naufragaba entre la hipoteca y las deudas a proveedores.  Esto lo logró en un récord de cuatro meses e igualmente en el 2017 se redujo a la mitad el déficit económico de dos mil millones de pesos, y se espera que en 2018 se reduzca lo que falta hasta lograr el equilibrio.



   Sin embargo, también la estabilidad política del estado es una de sus premisas; a tal grado que gobierna con presidentes municipales emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Verde Ecologista de México (PVEM), de Acción Nacional (PAN) y del Nueva Alianza (Panal), a quienes atiende sin distingo de colores y entre cuyos municipios se distribuye el presupuesto de acuerdo con las normas y reglamentos del pacto federal.

   En ese contexto y como conocedor de lo que significa bregar contra corriente cuando un gobernante decide “meter las manos” en el proceso electoral, Carlos Joaquín González está concentrado en gobernar el estado, alejado de las decisiones de las candidaturas tanto federales como locales, para el proceso electoral que se llevará a cabo el domingo 1 de julio próximo; es decir, no quiere que los políticos quintanarroenses se sientan manipulados 

por su gobernante.



    Como representante del Poder Ejecutivo, respeta lo que cada partido político o ciudadano desee manifestar, no hay “ley mordaza”, ni mucho menos correas para no permitir el avance de quien así lo desee, porque quien quiera participar en política, tiene toda la libertad de hacerlo. Eso sí, de encontrarse en el gabinete o en algún cargo, pues deberá renunciar o separarse para que el piso sea parejo para todos, incluso para los que aspiran por la vía independiente.

   Las pruebas ahí están: el gobernador no ha metido las manos en la renovación de las dirigencias sindicales, y en reiteradas ocasiones ha dicho que tampoco lo hará para la selección de candidatos a presidencias municipales. Quien presuma lo contrario está mintiendo, pues la única línea de Carlos Joaquín en esta materia, es que no hay línea.

    No cabe duda que el actual gobernador de Quintana Roo es un estadista enfocado a los asuntos del Estado y que hace las gestorías necesarias para poder obtener recursos extraordinarios, llevar la promoción turística a los mercados de Europa y Asia y además en completa armonía con la Federación trabajar en el combate a la inseguridad. De ahí que no quiera tener injerencia en el proceso electoral, pues eso le garantiza a él la cooperación de quien gane en las urnas, todo por el bien de los quintanarroenses.


                                                                                                                          *Analista político