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Por François Ausseill /Fotos: Tony Karumba I 10/06/17 I

Mundo I

Masáis guardianes

— Pasaron de cazar leones a protegerlos con GPS

 A primera vista parece el típico guerrero masái; Leiyio viste una tela roja sobre el torso y una azul anudada a las caderas, brazaletes multicolores en antebrazos y tobillos y pendientes en forma de media luna, sólo que en vez de lanza lleva un GPS para proteger a los leones.


   Este Moran (joven guerrero masái) sostiene en la mano un pequeño aparato de geolocalización por satélite (GPS), como parte de un proyecto lanzado hace casi 10 años en la reserva de Selenkay, en el sur de Kenia.


   Su objetivo: convertir a los masáis –cazadores de leones– en protectores de estos animales para que el desarrollo de la fauna silvestre beneficie económicamente a la comunidad respetando su cultura. Es decir, se trata de reconciliar al hombre con la fauna.


   Cada día, “los guardianes de los leones”, unos masáis empleados por la organización no gubernamental Lion Guardians, promotora del proyecto, recorren la zona. 

  En una mañana de septiembre en la que los nubarrones impiden ver el Kilimanjaro, los masáis buscan a tres leonas que la noche anterior se aventuraron en el campamento de la ONG.


     Hace falta la experiencia de los masáis para seguirles la pista. La sabana es densa y es difícil leer huellas en el suelo, cubierto de hierba chamuscada. Por si fuera poco, las leonas se separaron para cazar.


    Después de dos horas de caminata, los “hombres de rojo” dan el alto: las leonas se encuentran a menos de 100 metros. Tuvieron poca suerte con la caza y se juntaron, a la sombra.

Ganado y niños perdidos

En otras circunstancias, el encuentro hubiera acabado en caza. Para los masáis, la muerte de un león encarna la valentía y confiere gloria y prestigio al cazador. Tenían por costumbre hacerlo en represalia a un ataque contra su ganado.


   Leiyio y los otros Moran del programa tienen claro que eso pertenece a otra época. Ahora, tan pronto encuentran a las leonas, envían la localización al campo base, de donde parte un coche en el que va la responsable científica y cofundadora del proyecto, Stephanie Dolrenry.


    Así es como se junta el saber centenario de los masáis y la formación académica de esta mujer de 37 años que estudia el comportamiento de los leones en un territorio de 3,684 km2.

   “El programa no se centra sólo en los leones” sino en toda la comunidad, explica Stephanie.  “Los guardianes pasan buena parte del tiempo buscando al ganado extraviado, a ganaderos o a niños perdidos. Están ahí (continuamente) y conocen la sabana”, añade la estadounidense, que calcula en un millón de dólares el valor del ganado restituido el año pasado a sus propietarios.


   Los Moran preservan su estatus de defensores de la comunidad. Son, por ejemplo, los primeros en intervenir cuando muere una vaca para impedir una batida en represalia. Además, casi todos los empleados de las cabañas ecológicas de la reserva son masáis.


    Los resultados están ahí: entre 2007 y 2016 la población de leones se ha cuadruplicado, hasta alcanzar según el doctor Dolrenry 150 ejemplares.


       Además, tras años de ausencia ya se se ven nuevamente búfalos, manadas de elefantes y de especies como el alce de El Cabo o el gerenuc (gacela jirafa).


   Lion Guardians, presente en Tanzania, Ruanda y Zimbabue, se financia gracias a filántropos. El costo del programa para la reserva de Selenkay no llega a los 300, 000 dólares anuales.

   Cuando empezó había cinco guardianes de leones, ahora son más de 40, quienes cobran el salario mínimo keniata, unos 120 dólares por mes (107 euros).


   Entre los últimos reclutas destaca uno: Mitiaki Kitasho, Estuvo en la cárcel en dos ocasiones por haber dado muerte a un elefante y a un león, aunque asegura haber matado a cinco felinos.


   “No hay una especie animal (en la sabana) que yo no haya matado” para “proteger a la comunidad y para ser conocido y respetado”, reconoce.


  Pero la bravura no le aportaba dinero y tras sus condenas decidió cambiar de bando. Ahora es él quien dice a los jóvenes Moran que no maten leones. 

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